Como terapeuta que trabaja exclusivamente con la mente subconsciente, una de las verdades más profundas que he llegado a comprender es que nuestra mente subconsciente siempre está trabajando en pos de dos objetivos principales: sentirnos seguros y sentirnos bien.
Este impulso instintivo moldea nuestros pensamientos, emociones y conductas, a menudo sin que nos demos cuenta. Si bien este mecanismo es esencial para la supervivencia y el bienestar, también puede llevarnos a patrones emocionales complejos, en particular en nuestras relaciones.
La búsqueda de seguridad y comodidad por parte del subconsciente
El subconsciente es como un guardián que constantemente examina nuestro entorno en busca de amenazas, tanto reales como percibidas. Anhela estabilidad y familiaridad, que equipara con la seguridad. Cuando nos sentimos emocionalmente seguros, nuestro subconsciente se relaja, lo que nos permite conectarnos con los demás y experimentar alegría. Por el contrario, cuando percibimos un peligro (ya sea un conflicto, un rechazo o una incertidumbre), nuestro subconsciente puede activar mecanismos de defensa para protegernos.
Pero aquí está el truco: el subconsciente no distingue entre amenazas físicas y emocionales. El silencio de una pareja, un mensaje de texto malinterpretado o una diferencia de prioridades pueden desencadenar las mismas respuestas protectoras que los peligros más tangibles. Es por eso que los problemas no resueltos en las relaciones pueden resultar tan abrumadores; afectan a nuestra necesidad más profunda de seguridad.
El rol de las narrativas internas para llenar los vacíos emocionales
Cuando nuestras relaciones no satisfacen plenamente nuestras necesidades, nuestra mente subconsciente suele intervenir para llenar el vacío. Una de las formas en que lo hace es a través de lo que yo llamaría narrativas internas. Se trata de las historias que nos contamos a nosotros mismos, a menudo de manera inconsciente, para completar las piezas faltantes y crear una sensación de comodidad. Nuestra mente busca naturalmente darle sentido al mundo que nos rodea, y cuando encontramos ambigüedad o necesidades insatisfechas en nuestras relaciones, nuestras narrativas internas intervienen para brindar explicaciones y aliviar la incomodidad.
Por ejemplo, si hay una falta de comunicación abierta en una relación, es posible que nos concentremos en el potencial de lo que se podría decir: palabras de amor, comprensión o validación que se alineen con nuestros deseos. Si falta intimidad física, es posible que creemos internamente una sensación de cercanía al imaginar cómo se sentiría esa conexión. Estos constructos mentales pueden actuar como marcadores emocionales, ayudándonos a mantener la esperanza y la estabilidad dentro de la relación.
Si bien este mecanismo puede brindar un alivio temporal e incluso inspirarnos a buscar lo que realmente necesitamos, también puede crear desafíos. Cuando confiamos demasiado en estas narrativas internas, podemos evitar abordar las brechas reales en la relación, retrasando conversaciones importantes e impidiendo un crecimiento genuino.
Por qué evitamos las conversaciones difíciles
Nuestra renuencia a abordar necesidades no satisfechas a menudo surge del miedo: miedo al conflicto, miedo a ser malinterpretado o miedo a perder la relación por completo. La mente subconsciente, siempre alerta en su búsqueda de seguridad, puede convencernos de que es mejor evitar el tema que correr el riesgo de desestabilizar la relación. Pero esta evasión tiene un costo. Con el tiempo, las brechas emocionales se hacen más grandes y el consuelo temporal que brindan nuestras narrativas internas puede conducir a la frustración, el resentimiento o la desconexión.

Avanzando hacia una conexión auténtica
La clave para superar estos patrones radica en comprender y trabajar con nuestra mente subconsciente, en lugar de contra ella. A continuación, se indican algunos pasos para fomentar una conexión más profunda y una mayor satisfacción en sus relaciones:
- Trabaja con tu subconsciente: al trabajar con tu subconsciente, puede descubrir la causa raíz de las creencias y los patrones limitantes. El uso de prácticas que aborden estos orígenes y liberen el trauma te permitirá replantear estas influencias, creando un cambio duradero que respalde tu crecimiento y bienestar.
- Reconozca sus necesidades: tómese un tiempo para reflexionar sobre lo que realmente falta en su relación. ¿Qué necesidades emocionales no se están satisfaciendo? ¿Qué narrativas internas ha creado para llenar esos vacíos?
- Crea un espacio seguro para el diálogo: acérquete a tu pareja con curiosidad y compasión, en lugar de culparla. Comparte tus sentimientos y necesidades de una manera que invite a la comprensión y la colaboración.
- Reformula el conflicto como crecimiento: recuerda que el conflicto no es inherentemente peligroso; es una oportunidad para profundizar tu conexión. Cuando se aborda con respeto mutuo, las conversaciones difíciles pueden conducir a una mayor intimidad y confianza.
- Acepta la vulnerabilidad: la verdadera conexión requiere vulnerabilidad. Permitirte ser visto y escuchado, incluso en tus momentos de miedo o incertidumbre, es uno de los actos de amor más valientes.
Reflexiones finales sobre la mente creativa
Nuestra mente subconsciente es un aliado poderoso que siempre se esfuerza por protegernos y cuidarnos.
Tu creatividad puede ser una fuente de sanación profunda cuando trabajamos con ella. Sin embargo, si no nos involucramos conscientemente con ella, esa misma creatividad puede tomar caminos diferentes, creando a menudo patrones o narrativas destinadas a hacernos sentir seguros, incluso si ya no nos sirven. Al comprender su papel en nuestras relaciones, podemos ir más allá de estas narrativas internas y la evasión, creando conexiones que no solo sean seguras sino también profundamente satisfactorias.
Recuerda, el viaje hacia el amor y la conexión auténticos comienza en el interior. Cuando aprendemos a crear nuestra propia seguridad y a satisfacer nuestras propias necesidades con compasión y coraje, creamos la base para relaciones más saludables y armoniosas.

