Los Cinco Principios del Reiki suelen describirse como afirmaciones sencillas para la vida diaria. El Reiki fue mi primer amor en el mundo terapéutico: una práctica que moldeó mi comprensión de la sanación, la presencia y la regulación. Aunque ya no trabajo con el Reiki como mi principal modalidad profesional, sus principios siguen influyendo en mi enfoque terapéutico.
A primera vista, estos principios pueden parecer sorprendentemente sencillos: frases cortas, repetidas “solo por hoy”, sin exigir perfección ni disciplina de por vida. Pero es precisamente esa sencillez la que les da su fuerza.
Desde la perspectiva de la terapia transformacional informada por el trauma, la neurociencia y la regulación del sistema nervioso, estos principios se muestran como un marco práctico para una sanación profunda. Conectan con la forma en que el cerebro almacena la experiencia, cómo el cuerpo retiene el estrés y el trauma, y cómo se produce un cambio duradero: no mediante fuerza o voluntad, sino a través de la seguridad, la repetición y la atención plena.
Este artículo analiza cada principio no como una regla moral ni un ideal espiritual, sino como una guía que ayuda a la mente, al cuerpo y al sistema nervioso a recuperar el equilibrio y la armonía.
Por qué “Solo por hoy” es importante en la sanación del trauma
El trauma fragmenta el tiempo. Para un sistema nervioso traumatizado, el pasado nunca termina y el futuro nunca se siente seguro. Por eso, promesas a largo plazo como “Nunca volveré a sentir ansiedad” o “Debo estar siempre tranquilo” suelen fracasar: generan presión, amenaza y la sensación de fracaso inevitable.
“Solo por hoy” es una frase neurológicamente inteligente. Reduce el tiempo a un nivel que el sistema nervioso puede tolerar.
El cerebro percibe menos presión, el cuerpo se relaja y el cambio se vuelve posible. En términos psicológicos, esto crea una “ventana de tolerancia”, un estado en el que aprender, integrar y procesar emociones puede suceder sin sentirse abrumado.
Reencuadre positivo y el lenguaje de la mente
Los principios originales del Reiki se expresan tradicionalmente en negativo: “No me preocuparé”, “No me enojaré”. Aunque tienen significado, los enfoques terapéuticos modernos—particularmente PNL, terapia de trauma y psicología somática—reconocen que la mente inconsciente procesa el lenguaje de manera literal y asociativa.
Cuando decimos “no me preocupe”, el cerebro primero accede a la red neuronal de la preocupación para luego negarla. Lo mismo ocurre con la ira. Desde una perspectiva neurológica, esto puede reforzar sin querer el estado que queremos superar.
El reencuadre positivo le da al sistema nervioso una dirección clara en lugar de una prohibición. Ofrece al cerebro un estado alrededor del cual organizarse. Por eso, las versiones reencuadradas de abajo son más terapéuticas y efectivas en la recuperación del trauma.
Principio Uno: De la Preocupación a la Confianza
“Solo por hoy no me preocuparé.”
Reencuadre positivo: «Solo por hoy, confiaré.«
La preocupación no es un defecto de carácter. Es una estrategia protectora. Desde el punto de vista del cerebro, preocuparse es un intento de anticipar el peligro y prevenir el daño futuro. Para alguien con trauma o estrés crónico, la amígdala—el detector de amenazas del cerebro—ha aprendido que la vigilancia equivale a supervivencia.
El problema es que la preocupación mantiene el sistema nervioso en activación simpática: ritmo cardíaco elevado, respiración superficial, tensión muscular y pensamientos repetitivos. Con el tiempo, este estado agota el cuerpo y afecta la memoria, la digestión, la inmunidad y la regulación emocional.
La confianza no es optimismo ciego. Terapéuticamente, confiar significa permitir que el momento presente sea tal como es, sin ensayar catástrofes. Cuando alguien practica “solo por hoy, confiaré”, está señalando seguridad al sistema nervioso. Esto favorece la activación del sistema parasimpático, especialmente la vía vagal ventral asociada con la calma y la conexión social.
En Reiki y en términos energéticos, la confianza permite que la energía fluya en lugar de contraerse. En términos psicológicos, reduce la vigilancia excesiva del cerebro. Ambos describen el mismo fenómeno desde lenguajes distintos.

Principio Dos: De la Ira a la Paciencia y la Comprensión
“Solo por hoy no me enfadaré.”
Reencuadre positivo: «Solo por hoy, seré paciente y comprensivo.«
La ira a menudo se malinterpreta. En la terapia de trauma, la ira suele ser una emoción secundaria: una respuesta de movilización que surge cuando se violaron límites o necesidades no fueron atendidas, a menudo sin posibilidad de escape o expresión.
Suprimir la ira no sana el trauma. De hecho, la supresión puede conducir a disociación, tensión crónica o depresión. Lo que sana el trauma es la elección: la capacidad de sentir la activación sin dejarse dominar por ella.
La paciencia y la comprensión no son estados pasivos. Reflejan un sistema nervioso regulado que puede permanecer presente con la sensación y la emoción sin escalar. Neurológicamente, esto implica una mejor comunicación entre la corteza prefrontal (análisis y perspectiva) y el sistema límbico (emociones y amenaza).
Al practicar este principio, la persona no niega la ira. Cultiva la capacidad de responder en lugar de reaccionar. En términos energéticos, esto favorece el equilibrio en el plexo solar y el corazón: fortaleza sin agresión, poder sin colapso.
Principio Tres: Honestidad como Coherencia Interna
“Solo por hoy seré honesto.”
En terapia de trauma, la honestidad no es moralidad, sino congruencia interna. El trauma enseña a las personas a ignorar señales internas: negar el malestar, minimizar el dolor o actuar para la seguridad de otros. Con el tiempo, esto crea fragmentación entre pensamientos, emociones y sensaciones corporales.
La honestidad, en este contexto, significa ser verdadero consigo mismo primero.
La neurociencia muestra que la sanación requiere integración: la unión de sensación, emoción, memoria y narrativa en un todo coherente. Cuando alguien reconoce lo que realmente siente, necesita o recuerda, las redes neuronales previamente aisladas comienzan a conectarse.
Energéticamente, la honestidad restaura el flujo. Psicológicamente, reduce el conflicto interno. Este es uno de los principios más transformadores, especialmente para quienes aprendieron desde pequeños que la autenticidad no era segura.
Principio Cuatro: Gratitud como Entrenamiento del Sistema Nervioso
“Solo por hoy seré agradecido.”
La gratitud a menudo se malinterpreta como positividad forzada. En la terapia de trauma, la gratitud obligada puede sentirse invalidante. Pero la gratitud genuina no niega el dolor—es entrenar la atención.
El cerebro tiene un sesgo de negatividad bien documentado. La información de amenaza se prioriza para sobrevivir. El trauma amplifica este sesgo, haciendo más difícil registrar y recordar experiencias neutras o positivas.
Cuando se practica con suavidad, la gratitud fortalece las vías neuronales asociadas con la seguridad, la conexión y el sentido de propósito. La investigación en neurociencia afectiva sugiere que la gratitud activa regiones cerebrales relacionadas con dopamina y serotonina, favoreciendo la regulación emocional y la resiliencia.
En lenguaje energético, la gratitud genera coherencia. En términos somáticos, relaja la postura defensiva. Con el tiempo, ayuda a reequilibrar un sistema que aprendió a buscar peligro en lugar de sustento.

Principio Cinco: Amabilidad como Reparación Relacional
“Solo por hoy seré amable.«
Reencuadre inclusivo: “Solo por hoy seré amable conmigo y con todo ser vivo.»
La amabilidad hacia los demás suele ser más fácil que hacia uno mismo, especialmente para sobrevivientes de trauma. La autocrítica a menudo se internaliza de entornos tempranos donde la compasión era escasa o condicional.
Desde el punto de vista del sistema nervioso, la amabilidad activa circuitos de seguridad social. El cuerpo responde a la amabilidad, recibida o ofrecida, como evidencia de que la conexión es posible sin amenaza. Esto apoya directamente la reparación del trauma, que es fundamentalmente relacional.
La autocompasión no es indulgencia. Es una experiencia correctiva. Cada momento de amabilidad hacia uno mismo proporciona nueva información al cerebro: puedo estar conmigo mismo sin daño.
En Reiki, la amabilidad alinea el sistema con la energía vital universal. En psicología, restaura la seguridad en el apego. Diferentes lenguajes, misma dirección.
Sanación en la Raíz, No en el Síntoma
Los Cinco Principios del Reiki no buscan controlar la conducta. Transforman suavemente las condiciones internas de las que surge la conducta. Por eso se integran de forma tan natural con la terapia transformacional y la sanación del trauma.
La verdadera transformación no proviene de gestionar síntomas. Proviene de abordar las causas profundas: sistemas nerviosos desregulados, memoria fragmentada, respuestas condicionadas al peligro y relación consigo mismo interrumpida.
Practicar estos principios de manera consistente y compasiva ayuda a crear la seguridad interna necesaria para la sanación profunda. No son afirmaciones para forzar la creencia, sino orientaciones que invitan al sistema a volver al equilibrio—solo por hoy.
Referencias y fundamentos científicos
- McManus, D. E. (2017). Reiki es mejor que el placebo y tiene un amplio potencial como terapia complementaria de salud. Journal of Evidence‑Based Complementary & Alternative Medicine. Revisión de ensayos controlados que sugieren efectos del Reiki sobre la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la activación parasimpática.
- Liu, K. et al. (2025). Efectos de la terapia Reiki en la calidad de vida: un meta-análisis de ensayos controlados aleatorizados
- Efectos terapéuticos del Reiki sobre la ansiedad: Meta-análisis que evidencia una reducción significativa de la ansiedad mediante intervenciones con Reiki.
- Estudios del sistema nervioso autónomo y Reiki: Investigación preliminar sobre cambios en frecuencia cardíaca, tono vagal y presión arterial durante sesiones de Reiki frente a condiciones de control (Resumen del Reiki Council).
- Van der Kolk, B. El cuerpo lleva la cuenta («The Body Keeps the Score»).
- Porges, S. W. Teoría polivagal («Polyvagal Theory)»
- Psychology Today: Artículo sobre Neurociencia de la gratitud y el trauma, explorando cómo la atención al momento presente y la autocompasión amplían la capacidad de regulación emocional.

